domingo, 21 de julio de 2013

50 formas de relajarse


Miedo


Tenía miedo de estar solo: ¡Hasta que aprendí a quererme a mí mismo!
Tenía miedo de fracasar: ¡Hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento!
Tenía miedo de lo que la gente opinara de mí: ¡Hasta que me di cuenta que de todos modos opinarían de mí!
Tenía miedo de que me rechazaran: ¡Hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo!
Tenía miedo de sentir dolor: ¡Hasta que aprendí que era necesario para crecer!
Tenía miedo de la verdad: ¡Hasta que descubrí la falsedad de las mentiras!
Tenía miedo de la muerte: ¡Hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo!
Tenía miedo de sentir odio: ¡Hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que la ignorancia!
Tenía miedo de hacer el ridículo: ¡Hasta que aprendí a reírme de mi mismo!
Tenía miedo de hacerme viejo: ¡Hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día!
Tenía miedo de mi pasado: ¡Hasta que comprendí que no podía herirme más!
Tenía miedo de la oscuridad: ¡Hasta que vi la belleza de la luz de una estrella!
Tenía miedo de cambiar: ¡Hasta que vi, que aun la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar!
TENIA !!!!!!!!! tiempo pasado.


Las cuatro estaciones

Había una vez un hombre que tenía cuatro hijos.

El honbre buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a visitar un peral que estaba a una gran distancia.

El primer hijo fue en el invierno, el segundo en la primavera, el tercero en el verano y el hijo más joven en el otoño.

Cuando todos ellos habían ido y regresado; su padre los llamó, y juntos les pidió que describieran lo que habían visto.

El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.

El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.

El tercer hijo no estuvo de acuerdo, dijo que estaba cargado de flores, que tenia aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa más llena de gracia que jamás había visto.

El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, y dijo que el peral estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.

Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.

Les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol, o a una persona, solo por ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser solo medida al final, cuando todas las estaciones ya han pasado.

Si tú te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano, y la satisfacción del otoño.

No dejes que el dolor de una estación destruya la dicha del resto.

No juzgues la vida solo por una estación difícil.

Aguanta con valor las dificultades y las malas rachas, porque luego disfrutarás de los buenos tiempos.

Sólo el que persevera encuentra un mañana mejor.